"el reflejo de las almas que no pueden depender por si solas"



Malditas sombras. ¡Malditas! ¿Por qué cuando las veo se van tan rápido?, nunca pude verlas completas, solo huyen.
¿Pero que cambiaria si alguien las viera? Después de todo solo es una persona, ¿y quien le creería? Solo juegan con la gente, quieren desquiciarlos y lo logran.
Los sonidos, los movimientos hacen que se distraigan, pero no van a esperar cuando ya tienen la atención que querían.
Escribo pero observo a mi alrededor constantemente, no miro lo que escribo, pero de alguna forma lo se.
Mi perra mirándome fijamente como si atrás mío estuviese lo que busco, pero presiento que es inútil voltearse. El gato sobre el techo vecino observándome desde lejos. Y las aves regresando a su nido antes de que el sol se duerma y las venza la noche.
Ojos, muchos ojos observándome, ruidos desesperantes tratando de volverme loca. No pueden conseguirlo, pero debo confesar que se esmeran muy bien.
Sombras, mas sombras, me cansaron ¿Por qué nunca pueden…

B.R

indignacion a la soledad


Mi imagen se desvaneció entre la niebla, me fui alejando, corriendo (aislada) entre los árboles. Con cada paso un pié se hundía en la arena húmeda, haciéndolo pesar mucho mas. Y cada latido de mi corazón marcaba un ritmo en el silencio del bosque.
Mi respiración se aceleraba con vehemencia, me recordaba que pronto tendría que detenerme. ¿Cuánto había corrido? No lo sabía. ¿A que le escapaba? Quizás a mi misma.¿A donde iba? Creo que en círculos.
Llego el momento en que tuve que detenerme, y me encontré en una laguna, rodeada de piedras. Me senté en una de ellas deseando no encontrarme. Y tratando de disminuir la respiración, cosa que me resulto muy difícil. La tempestad me rodeaba, no sabia si estaba por amanecer, o ya se venia la noche, mis ojos ya no los manejaba.
Solo sentí que estaba detrás mío, ya había enloquecido, era inútil correr, pero no podía darme vuelta y enfrentarme a mi otra vez. Sentía su mirada en la nuca. Me invadió un escalofrío, y su maldad se esparcía en el aire. No obstante una ráfaga de viento me corto cruelmente algún alivio que podía llegar a sentir. Entonces pensando que no era yo la que manejaba mi cuerpo caí en el agua.
Al despertarme recuerdo verme tirada a orillas de la laguna y a los pies de la piedra que hable anteriormente. Me había sacado ella, estaba segura. Quise alejarme del bosque, pero realmente caminaba en círculos, siempre terminaba en aquella laguna.
Ya era de noche, empecé a comprender un montón de cosas. Agotada y llena de obstinaciones me recosté en el pasto, sin pensar en nada mas.
Sentí que volaba, de repente comencé a elevarme y vi cosas que en mi vida había visto. Por un momento hasta llegue a verme a mi misma en el pasto. Como si me mirara desde algún sitio. Tenía los ojos notablemente perdidos, y una increíble palidez, que llegue a pensar que había muerto, entonces yo era el fantasma que miraba mi cuerpo. Pero era imposible.
Tras un momento, donde todo pareció congelarse. Sentí que las cosas se revertían. Comencé a bajar a una asombrosa velocidad, donde creí penetrarme en la tierra, y entonces volví a subir, para luego volver a decender. Lo abre hecho unas ocho veces, hasta que sentí como si fuese una extraña fuerza (una vez mas) se hubiese apoderado de mi cuerpo, me inclino de modo que quede sentada entre la piedra y la laguna. Lo cual hizo que al asomarme me viera reflejada en el agua.
Hata el momento que me di cuenta de que no era yo, es extraño, porque yo sonreí y la del agua lloro.
No se porque lloraba. Si al fin y al cabo pudo escaparse. Se me quedo mirando sombríamente. Y me resigne. Tanto que corrí, para solo darme cuenta de que yo era ella, o quizás ella era yo…

B.R


La nena buscaba desesperadamente a su conejo, este se había escapado y la pobre chica no tenía con quien jugar. Se fue a buscarlo a su jardín, pero se perdió. No tenía idea del mundo gigante que se encontraba fuera de su casa. Solo buscaba al conejo, inquieta, casi desesperada, con lágrimas en sus grandes ojos que resaltaban de su pequeña cara. Su vestido escarlata tenía grandes manchas, debido a la tierra, el barro, el pasto, todo lo que dejo atrás, pero aún así, combinaba tiernamente con su tez increíblemente pálida, y con su cabello rojizo. Una belleza deslumbraba de ella, dando el mayor símbolo de pureza de su edad.
Su rostro expresivo demostraba su inocencia, y su dolor…
Sin saberlo llego a la casa del vecino, y al adentrarse en el jardín de al lado, encontró un montón de mascotas. Se puso muy contenta porque ahora si tenia con quien jugar, pero a la vez, la nena no era tan chica y lograba distinguir los caprichos de los sentimientos. En verdad amaba al conejo…
Las largas horas jugando con los demás asombrosos animales, no la hicieron feliz. Solamente se pudo reír con un gato, que captó su increíble atención. El gato hacia mucho tiempo que quería jugar con la nena, y que se asomaba del jardín en busca de ella, pero no se animaba, porque siempre estaba con el conejo…
La nena llego a la casa del vecino, (siempre sin saber donde estaba) encantada en su bosque. Abrió la puerta que ya estaba entornada, y lo primero que vio fue un gran espejo enfrente de ella. Pero el pánico se apodero de su hermoso rostro, ya que vio reflejado en ese espejo a su conejo. Corrió como corre un niño con miedo, pero con el deseo y el temor del que se teme por alguien que ama con todas sus fuerzas. El gato solo la miró sin hacer nada, entonces ella se abalanzó sobre el cristal, destruyéndolo, y transformándolo en mil pedazos.
Era como volver de un sueño, al que al despertar se destruye la ilusión de lo hermosa que ha vivido, ya que solo fue un sueño.
La última imagen fue el conejo congelándose…
La nena lloraba, rodeada de sangre, junto al gato. Y este estaba perplejo, como un niño frente a un asesinato.
El vecino llego corriendo ante el estruendo y llamo rápidamente a la mamá de la nena.

Paso un año, y la nena nunca olvido al conejo, pero ahora cada vez que regresaba al jardín, se iba al del vecino a buscar al gato. Pero el gato era arisco, a pesar de que por dentro quería estar con ella, deseaba jugar, su doble cara la ignoraba, y se iba, pasándole por al lado.
Entonces uno de esos días. La nena siguió al gato, y, al entrar en la casa volvió a ver otro espejo enfrentándola con el reflejo de su conejo, aún congelado.
Fue ahí cuando nuevamente salto sobre el espejo. Los cristales volvieron a romperse, pero esta vez sobre la dulce cara de la nena.
Otros se clavaron en su sutil cuello, pero ya no reaccionaba para ese entonces.

Por fin la nena y el conejo volvieron a estar juntos, y a jugar para siempre…
Pero el viejo gato, arrepentido, y dolorosamente enamorado de la nena no pudo estar en paz. Pudo haber cambiado algo de la historia… Incluso haber aprovechado la ausencia del conejo.
Al poco tiempo, cuando el gato estaba en el jardín, solo, lamentándose, la puerta de su amo se abrió, fue corriendo, y apenas vio el espejo huyó temeroso ante la imagen reflejada…
Ángeles Negros

Tus ojos muestran la desgracia
Detrás de esa imagen perfecta
Solo hay odios y resentimientos
Ni la misma luna percibió tu maldad
Tu sonrisa encantadora manipula las almas
Como una dulce muñequita gótica de porcelana
Pálida, lúcida y obsesiva


Eres el demonio
Eres la desgracia
Este mundo está manchado
Por un ángel como vos

Tus alas negras petrificantes…
Tus ojos rojos de envidia…
Que drenan la sangre…
¡Devuelve el vampiro honrado!

Días solitarios quedaran de tu vida,
Nadie te quiere
Nadie te querrá…
No serán tan estúpidos como yo.
No sabemos si viviste, si has muerto
Deja de manipular cuerpos
Ya nadie te cree…

Hay una batalla en la tierra,
Los ángeles negros despertaron…

Ese fuego… esas plumas negras…
Es el comienzo del gran final…
Que definirá el rey de infierno…
En la misma obscuridad de la noche.

Los enviados de Lucy contra nosotros,
(Los hijos de las tinieblas)…



B.R
Nov. / 05