Musica olvidada..

Pienso en vos, y pienso en una noche caminando bajo las estrellas, cantando una melodía, de alguna banda olvidada en el tiempo, a veces llovía, a veces nos tomábamos de la mano...
A veces sonreíamos, a veces nos mirábamos...
Pienso en vos y pienso en una tarde, en dos chicos en una plaza, jugando a declararse... a hacerse los grandes...
A veces se quedaban charlando, a veces la noche les caía encima y se quedaban dormidos juntos.
A veces se dejaban llenar por la música...
Pienso en vos de nuevo y los chicos se desvanecen, empiezo a ver adultos... pero espíritus muy pequeños...
Tan sencillos que son demasiados complicados...
Veo a dos personas caminando por una playa de noche, no los veo bien, pero parece que tienen frío...
A veces se abrazan, a veces se toman de las manos...
Pienso en vos y miles de imágenes me vienen a la cabeza, muchas historias, demasiadas melodías...
A veces una noche, a veces el mismo beso eterno...



Humo

El cuidaba sus sueños mientras ella dormía en su pecho, envuelta en esos brazos protectores.
Jugaba con su pelo que se escabullía por entre sus dedos, ese pelo que parecía arder, con la misma pasión que ella le ponía a todo.
Tan indefensa entregada al mundo onírico pero a la vez tan perspicaz, se sentía tanta fogosidad en el aire… Como si al dormir, su espíritu rebelde saliera de su cuerpo para protegerla.
El le agarraba la cara con sus grandes manos, haciéndola ver más frágil de lo que parecía.
Tanta historia… tantos recuerdos en el aire. Y tanto tiempo transcurrido…
Ella le regalo una canción…
El le regalo un collar
Ella le regalo una rosa blanca,
El, su juventud.
Y la habitación empezó a derrumbarse.
Las paredes comenzaron a despintarse, a llenarse de momentos, de testigos, de peleas, de atardeceres…
Los muebles empezaron romperse, a caer al suelo sin hacer ruido.
Se dejaron de escuchar sonidos, el mundo se empezó a convulsionar.
Solo estaba el, ahí, relajadamente viendo todo como una película muda.
Las paredes de ajaban, los cuadros caían de ellas, las repisas, llenas, de recuerdos, de regalos…
Ella nunca lo noto, estaba dormida, congelada, tan insegura, tan fuerte…
El la abrazo firmemente, ella soñó con un día lejano.
Eran jóvenes, y ella le regalo un beso,
El era muy tímido.
El techo callo encima de la habitación.
Solo había humo y polvo en el aire.
Cuando ella despertó estaba sola, como de costumbre…
Extrañaba esos brazos, el calor protector para dormir
Ese beso en la frente que le ardía cada noche…
Miró a su alrededor y la habitación estaba vacía, no había nada.
El ya había desaparecido hace mucho.
Había tierra, escombros por todos lados…
Ella se levanto de lo que quedaba de su cama y observó las ruinas.
Perpleja, paradójicamente alegrada.
El estaba sentado en un rincón de la habitación mirándola.
Pero ella no lo veía, ni iba a poder hacerlo nunca más