Quise hacerme la dormida mientras la casa crujía por la noche.
Mientras piensa que están todos durmiendo y juega a intensificar sus ruidos.
Mientras las agujas de reloj empiezan a ganar peso, y suenan como si contaran ovejas, y las maderas de los muebles y las puertas, estiraran sus huesos después de un duro y largo día.
No los culpo, la rutina de dar dos vueltas al día debe agotar a esas frágiles agujas, y esos muebles y puertas también llevan una vida dura (literalmente).
Pero lo que más me cuesta es hacerme la dormida en esa situación, no puedo cerrar los ojos mientras escucho todos esos ruidos, y menos cuando Morfeo de olvido de mi.
Quise pensar en empezar todo de nuevo, y volví a lo mismo.
Quise arreglar todo y lo arruine otra vez.
Mientras pienso en la cama se que vos también lo haces.
Porque a Morfeo también le gusta jugar y nunca se olvida de un solo individuo.
Me pregunto que ruidos escucharas vos, si tu heladera, o algún perro ladrando afuera, todo vale.
Si también buscas las mismas paradojas que yo, si te gustaría por un minuto cerrar los ojos y volver a empezar.
Si sos tan pesimista como yo o empezas a recordar los momentos buenos, en la misma obscuridad de tu cama, esa de madera que también cruje…
Necesito a alguien a quien admirar, necesito que me admiren.
Quise prender la luz en la noche, pero siempre se detienen los ruidos.
Quise ser optimista, pero sigo pensando que es peor decepcionarse.
Quiero volver a escuchar crujir la madera de tu cama…
