Rojo. Escarlata. Carmesi. Niebla.

Sala de estar. Madera. Tres sillones, una puerta, dos ventanas con cortinas escarlata corridas, una hoguera, alfombras bordó. Oscuro. Rojo.

Asentía a todo, como si no le importase nada
Quizás fue por ese sueño que tuvo.
Ignoraba con ese aire de que era un maleducado
(Sabia que lo era)

-¿por que escribís?, pensé que habías dejado de hacerlo
No contesto
Ella se levanto y le dio una bofetada en la cara
-te estoy hablando!
Levanto la cara fríamente como si una mosca hubiese rozado su cara
-¿desde cuando te importa si escribo o no? Nunca deje de hacerlo-
- yo nunca encontré hojas, ni cuentos ni historias, ni fragmentos en el aire como solías hacer-
- no las guardo-
- ¿por que?-
- no quiero que lo leas, las rompo-
- ¿te parece lindo decir esas cosas?-
-no me parece lindo lo que escribo-
-¿y porque lo haces?-
-mmm...-
con cara de pensativo-¿pensás que a los asesinos les gusta matar?-
-si, sino no lo harían-
Acariciando la cabeza de ella y en tono irónico- siempre fuiste tan ingenua-
-vos me hiciste lo que soy, y quisiste estar conmigo toda tu inmortalidad-
-todos cometemos errores-
-sos tan frío-
-me quisiste así-
-¿vamos a seguir así?-
-vos quisiste ser esto, elegiste ser un monstruo, no me culpes!-
Bajando la cabeza-porque te ame!-
-en tiempo pasado lo decís-
Sin mirarlo: -si...-
-no hace falta que te quedes, sos libre, siempre lo fuiste-
-por algo no me habré ido-
-vos decidís-
Su mirada va a la ventana, vacía, como si esta esperando algo.
Se levanta y le saca el papel de la mano con fuerza
Se sorprende
El la mira. Ella se dirige hacia la puerta.

-Adiós-

El no contesta.
Baja la vista y se decide a abrir.
Cuando toca el picaporte siente una fuerte presión sobre su cuello.
Entonces siente el calor en su espalda de el pecho de el.
Cae una mancha de sangre en el piso
Ella cierra la puerta...

Susurro:
-así funciona la inmortalidad...-


B.R

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"Ya sabe ud. que nosotros, pobres artistas, tenemos que dejarnos ver en sociedad de cuando en cuando, lo suficiente como para recordar que no somos unos salvajes". (Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray)