Redacción del texto
Porque fuiste tan importante que el olvido te recordó más que estando presente.
Porque Domingo se rió de nosotros mientras contábamos historias, el mismo Domingo que siempre llora a las siete de la tarde.
Porque la luna me vio temblar la primera vez que me abrazaste, y tu espíritu inquieto me dio la tranquilidad que nunca sentí.
Porque tu mirada dura y expresiva me ayudó y me enseñó muchas cosas, incluyendo el valor de la amistad.
Porque nos reímos con sarcasmo del mundo despreciable y pateamos odio para conseguir amor.
Porque creíste en mi noche de tormenta, en la revolución y en el septiembre que se desvaneció ante la primer ráfaga de viento.
Porque somos inconformistas, lloramos, y nos gusta la literatura tanto como la música.
Porque viví un vehemente sueño del que me costó despertar, y recordar todo eso no trae sino mas melancolía e inútiles lamentos.
Porque nunca voy a perder mi magia ni lo que me hiciste sentir.
Y porque escribir no alcanzará para contar tu historia. Te agradezco por ser mi delirio aquellas tardes funestas. Yo siempre creí en el destino, y sería injusto dejar de hacerlo ahora...
Porque no puedo dejar de quererte, y porque nunca rompí una promesa.
El cántico de la noche murmuraba inocentemente una amistad eterna. Y porque una inevitable aflicción me llena de pena al rechazarte...
(marzo/2008)
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"Ya sabe ud. que nosotros, pobres artistas, tenemos que dejarnos ver en sociedad de cuando en cuando, lo suficiente como para recordar que no somos unos salvajes". (Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray)